El Consejo de Aragón fue la entidad que organizó la vida del Aragón leal a la República durante el primer año de la Guerra Civil. Con sus luces y sus sombras, el Consejo tuvo que lidiar con las circunstancias extremas de un conflicto bélico, llevar a cabo la difícil gestión de las colectividades, el orden público… y (hasta su disolución en el verano de 1937) constituye por derecho la primera experiencia de un gobierno autónomo aragonés en época contemporánea.
Recientemente, gracias a un coleccionista privado, salió a la luz un banderín que podría asimilarse a la bandera aprobada por el Consejo de Aragón.
Hoy, día 23 de Abril, en el que cumplimos 2 años estatutarios como asociación, inaguramos nuestro blog. Esperemos que sea de vuestro interés y os animéis a participar activamente en él mandando ideas, aportaciones, o lo que consideréis que tiene cabida en este nuevo espacio de expresión.
Un saludo.
El compañero Antonio Caeiro está presentando actualmente el documental "Arde Madrid". En él, a través del testimonio de 13 supervivientes que a la altura de 1936 tenían entre 6 y 22 años, la cinta narra sus vivencias durante el conflicto, sus miedos y su hambre, sobre todo su hambre, agudizada a partir de 1937, cuando Madrid se quedó aislada por las tropas franquistas.
El documental, que comenzó a rodarse en 2005, refleja la interrupción abrupta de la infancia. Así, los testigos relatan con naturalidad cómo en los primeros días tras el golpe se encontraban con cadáveres de paseados falangistas por las calles. Dormían vestidos para poder escapar rápidamente a los refugios en cuanto silbaban los obuses. No jugaban, porque debían ayudar en casa, viajando a los pueblos de los alrededores para cambiar ropa por alimentos. Tampoco fueron al colegio, como mucho uno o dos años. "Toda nuestra vida nos la han robado, yo [el dolor] lo llevo dentro", resume una mujer.
Los recuerdos de los protagonistas se entretejen con imágenes de archivo y con el viaje en el metro actual de una de ellas, desde su casa hasta el cementerio del Este, donde están enterrados muchos fallecidos de la contienda. "Es un viaje hacia la muerte", indica el director, pero también a aquellos días de bombardeos, puesto que las estaciones subterráneas eran lugar habitual de refugio.